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domingo, 7 de febrero de 2010

Castillo rojo


Solo se escuchan mis pasos
por el Albaicín pasar,
la noche es tan fría y negra
que hace visible mi respiración.

Arde no obstante mi cabeza,
se agolpan los recuerdos
y agitado golpea mi corazón.

Me vigila la luna, casi oculta,
por las almenas de la Alhambra...

Y si estuvieras...?
y si fueras otra vez Granada.

Las frías lágrimas
desbordan mis ojos,
recorren mi cara.

A la orilla del Darro
lavo mi rostro
me miras altiva
desde el otro lado...

Que te hace tan bello
castillo dorado y rojo...

3 comentarios:

Noelplebeyo dijo...

Qué es único e irrepetible no ??

Saludos

Mario dijo...

Gracias por convertir Granada en poesía.
Por hacer que mis recuerdos rimen en voz alta y remen hacia nuestra ciudad.

Felicidades.

Silencios dijo...

A la orilla del Darro, leo tus versos, agua fresca del manantial de tus palabras
Ay!!! Amigo, quien fuera tierra cercana, quien Madre cuando siembra el fruto de está nuestra Granada

Besos suaves