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martes, 11 de mayo de 2010


Recuerdo, mirando el vacio,
percibo, olores pasados,
sonidos...
 
Dentro de mi corazón,
guardados, como cristales
como agujas, pinchando.
 
Acaricio,
tu espalda, tu pelo imaginario,
mientras suspiras
el aire que exhalo...
 
Que bien olía el campo,
que bien tu cuello perfumado
con el calor de la primavera,
tu boca he saboreado.
 
Dulce, entregada, primera,
investigando besos
que dormían en las alhacenas.
 
Ahora quisiera,
recostarme a tu lado
y sentir tu cuerpo
hambriento, apretado.
 
El calor dulce de tu saliva,
tus ojos entrecerrados,
deseosa de tenerme
para siempre entregado.

2 comentarios:

Noelplebeyo dijo...

http://noelplebeyo.blogspot.com/2010/05/el-palacio-de-comares.html

Mario dijo...

"El calor dulce de tu saliva"...
Qué maravilla...
Textos poemados melancólicos, hondos... vivos...

Hemos tardado los dos, como buenos paisanos, en subir entradas...

Un abrazo.