Pasos lentos, sosegados,
golpeando las hojas...
Si miro al frente
solo veo álamos.
Estas tardes cálidas
me hielan las manos.
los dedos sin hojas
escarban mi estómago.
Salgo hacia dentro.
Ocre, bastardo,
comeluz infame,
matador del ánimo.
De negro riguroso
asisto al entierro del color
y me duermo...
¡hasta el próximo verano!


3 comentarios:
Exactamente eso es el otono y la proximidad del invierno para mi y con esos mismos colores, por eso espero la anhelada primavera y mi glorioso verano.
Enhorabuena!
Granada es el color, el calor y el sabor de tus letras. Gracias por seguir deleitando mis sentimientos con tu crónicas poemadas...
Un abrazo
Mario
Como me gustaría que en estos momentos tan malos que he pasado me escribieras uno de tus preciosos poemas , tu hermana pequeña.Gracias por tu apoyo tkm Marga.
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