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viernes, 7 de septiembre de 2012

Envejeciendo...

¿Abrigaras mi cuello
con tus generosos abrazos?
¿Plancharan mi piel
tus pequeñas manos?

Y tus labios finos
del tiempo gastados,
¿buscaran amor
en mi boca de nardo?

Yo guardaré calor
cada verano contigo,
para darte en el otoño
y en el invierno frio.

4 comentarios:

Mario dijo...

Poco antes, pocos segundos, te decía que aquí el otoño se encuentra como en su casa. Y que es la estación que más me gusta. Tus letras son mi complemento perfecto. Créeme, lo son.

Abrazos

Mario

Rocío García Molina dijo...

Estoy emocionada, es casi más conmovedor que la distancia que nos separa. He vuelto, estreno blog :)
Un abrazo, Vesper

Jayja para tí... dijo...

somos capaces de ser lo que sea necesario cuando de amor se trata, cuando se trata de dar a ese ser lo que un poeta es capaz de tener, podemos hacer brillar el Sol, o hacer brillar la luna, podemos hacer maravillas con solo dejar nuestra imaginación viajar, posarse allí tranquila alrededor de lo amado, abrigar ese ser si hace frío, bañarlo con gotas de rocio si el calor lo ha alcanzado, somos capces de morir y seguir viviendo en cada cosa que hemos amado... y en las noches salir a gemir eternos cantos a pesar de haber tal vez dejado de haber existido...

me admira la poesía en alma de mujer, pero cuando encuentro en un hombre la esencia de la prosa, no puedo dejar de agachar mi cabeza en sinsera reverencia...se ha hecho tan cruel el mundo en que vivimos...

sherlina halim dijo...
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